miércoles 8 de febrero de 2012

NAVEGACION USHUAIA-CABO DE HORNOS




Caleta Lennox- Caleta Martial- 
Caleta Maxwell- Cabo de Hornos

Fondeamos en caleta Lennox el 25 de diciembre al atardecer, un SW se nos presentó duro para seguir bajando por la Bahía de Nassau hasta caleta Martial, entre bajo fondos y cachiyuyos,  pasamos la noche haciendo guardias, atentos al fondeo, la cadena rozando la catalina,  una mirada al GPS, otra  a ese par de pesqueros fondeados que también buscaron resguardo del fuerte SW en el mismo fondeadero.  El viento levantó una  marejada considerable dentro de la caleta,  violentas rachas pulverizaban el agua levantando remolinos de espuma, nos quedamos con Cristian en popa al reparo, el silencio solo se quebraba con el silbido característico del viento en la jarcia, sobraban las palabras, solo viento, mar, espuma y una sensación de profunda libertad, el tiempo dejó de tener sentido, y así se fue apagando la luz del largo día.


Esperamos que el viento amaine, ya un poco más calmo zarpamos para cruzar Nassau, ciñendo con la ola de proa el cruce se hizo sentir, la bahía no es muy profunda y la ola se presentaba corta, diferente a la que encontraríamos más al sur, imponente, implacable, en ese armónico y grandioso movimiento de las grandes aguas.

















Entramos en la Bahía de Scourfield, navegando al socaire del persistente SW, Luis al timón, los williwaw bajaban fuertes,  el estrecho pasaje de Paso Bravo de pronto se abrió ante la atenta mirada de la tripula, ahí estaba al final de la caleta  la playa blanca de la caleta Martial, otro paraíso escondido, que nos dio abrigo una vez más para pernoctar.
El mal tiempo daba oportunidad para la excelencia en el arte culinario de Martina y Lizzy, mientras José hacia muestras del mejor de los humores.
 Que tripula !!!! No falto nada….



Otra mañana nos encontró levando anclas rumbo a la última de las caletas antes de virar Hornos, caleta Maxwel, observando este entorno pensaba en aquellos habitantes originarios en sus canoas de corteza de árbol recorriendo estos pasajes, dueños de estas tierras increíbles, libres y fuertes, cuanto puede el hombre “civilizado” de hoy aprender de esta gente que muchos llaman “salvajes”.





















lunes 6 de febrero de 2012

CRUCERO DE INSTRUCCIÓN - NAVEGACION USHUAIA-CABO DE HORNOS - Isla Navarino. Pto Williams- Pto. Toro




Pto Williams, Chile, primera recalada de nuestra travesía, amarramos al atardecer, abarloados a barcos provenientes de  países europeos que tenían como destino La Antártida. Entre los capitanes se encontraba Isabelle Autessier, con esa actitud que la caracteriza, su sencillez y ese perfil bajo que tienen aquellos que han encontrado la gran 
pasión en sus vidas a la que le 
dedicaron  tiempo y esfuerzo, como yo la considero una “Grande”.


Recorrimos el lugar que nos pareció simplemente maravilloso, su entorno de montañas con sus cumbres heladas, sus casas coloridas, sus calles de ripio, su gente atenta a las necesidades de los visitantes, navegantes extranjeros que sienten que están navegando uno de los lugares más bellos del mundo, solo hay un calificativo que se me ocurre, desde que comencé a navegar las aguas mas australes de mi país, “impensable”.
Visitamos el Museo, con piezas que dan testimonio de la cultura de los que fueran los primitivos habitantes de esos lugares, los yámanas, habitantes originarios canoeros que dieron principio con sus fogatas al nombre de estas islas” Tierra del Fuego”.
Conocimos la Casa Stirling, primera casa de la Misión, que luego sería el hogar de la familia Bridges,  primeros colonos blancos de Tierra del Fuego.













Ya nuevamente en el Beagle, navegando  por el paso Mackinlay rumbo a Puerto Toro. Dejábamos atrás el Pontón Gable, La Isla de Gable, Puerto Harberton y haciendo rumbo Sur entramos en el paso Goree, 
entre las islas Navarino y Picton, 
dejando por babor la isla Snipe.














La costa se presentaba llena de cachiyuyos mostrando la presencia de bajofondos, la meteo nos daba una tregua y nos permitió festejar una noche de Navidad absolutamente única, en Puerto Toro, una de las tantas bellas caletas que nos darían resguardo de los fuertes vientos característicos de estas zonas.




Recorrimos los lugares cercanos, conocimos parte de su escasa población civil, solo 16 personas habitan este lugar, caminamos sobre un pasto carnoso y tupido, las flores coloridas y los árboles y arbustos con un verde intenso, y las islas Picton y Lenox como horizonte, un lugar increíble, solo la presencia de las trincheras nos acercaba a otra realidad, a un tiempo pasado que aún sigue vivo en el recuerdo de muchos.   






















 Quien haya navegado por estas aguas,  puede comprender que se siente ante la profunda y silenciosa belleza de este lugar, ni las palabras ni las imágenes pueden expresarlo, hay que vivirlo para comprenderlo.    

































viernes 3 de febrero de 2012

CRUCERO DE INSTRUCCIÓN - NAVEGACION USHUAIA-CABO DE HORNOS Tierra de los YAMANAS






Un grupo de navegantes  zarpando del  Puerto de Ushuaia rumbo sur hacia el mítico Cabo de Hornos, un  grupo  de islas que emergen caprichosamente en un mar imponente, árido como pocos, contorneadas por un sinfín de cachiyuyos seria el paisaje que nos acompañaría durante los 10 días de esta travesía.
Aquí  estamos, Cristian, Martina, José y Luis, ex alumnos de Patrón de la escuela con quienes estoy compartiendo uno de mis sueños de navegante, navegar las aguas mas australes de mi país, reconocer en esta realidad que se me presenta, cada lugar que previamente recorrí  en las cartas de papel, sus caletas, sus pasajes, esas islas que hace tiempo atrás formaron parte de nuestro territorio y que hoy navegamos bajo la atenta vigilancia de la prefectura chilena. Es el comienzo, conocer el lugar, aprender a navegar ese mar, saber algo más de la meteorología de altas latitudes, es el comienzo….
Islotes e islas que vamos dejando por el través, las Warden, las Bridges, las Wllie y el Faro Les Eclaireus que tantas veces imaginé,  se asomaba por la amura de estribor, habitado por una manada de lobos marinos adormecidos bajo un sol indeciso, que nos acompaño las 25 millas que navegaríamos hasta Puerto Williams, nuestro primer destino.
Una meteorología propia de esas latitudes nos daba la bienvenida con los chubascos repentinos, el primero nos tomo de sorpresa, luego ya los veríamos acercarse en las nubes y en los remolinos que sobre el mar levantan los williwaw que bajan vertiginosamente de las laderas de la montañas, espuma de  un mar que vamos conociendo a medida que descontamos  millas en cada singladura.